Si usted ha utilizado su esponja de cocina más de de dos o tres días, escuche esto: Está contaminada con millones de bacterias, específicamente E. coli, Salmonella, o Campylobacter.

Eso dice Elizabeth Scott, co-directora del centro Simmons para la higiene y la salud en el hogar en la universidad de Simmons en Boston, la cual declaró al Nueva York Times, “eso significa que cada vez que usas tu esponja para limpiar cualquier superficie estás dispersando una gran cantidad de esos patógenos”.

Su preocupación No. 1 en cuanto a las enfermedades producidas por alimentos es su propia cocina.

Aunque los bebés y los ancianos son los que mayor riesgo corren para sufrir tales enfermedades, cualquier persona — no importa que tan sano y fuerte sea — puede enfermarse fácilmente cuando se les permite a estos patógenos multiplicarse en los alimentos. En los Estados Unidos ocurren aproximadamente 76 millones de casos anuales de enfermedades producidas por los alimentos, y la mayoría de éstos se dan en los propios hogares.

Las esponjas no son los únicos culpables.

Los cocineros que no se lavan las manos antes de preparar los alimentos pueden también propiciar las enfermedades. Janet Anderson, profesora clínica asociada de ciencias de alimentos y nutrición de la Universidad de Utah, lo pone de esta manera, “todos están muy enterados de la enfermedad de las vacas locas, pero pocos tienen conciencia de que el no lavarse las manos en la cocina es un riesgo mucho mayor.” Cuando Anderson filmó a más de 100 personas que preparaban la cena, sólo 34 por ciento de los participantes se lavaron las manos antes de cocinar, y la mayoría de ellos incluso no utilizó jabón.

¿Qué puede usted hacer?

  • Lave sus manos con abundante agua caliente y jabón durante al menos 20 segundos antes de empezar a preparar los alimentos. Esto disminuye no solamente la cantidad de bacterias superficiales, sino también evita que estas se aferren a su piel. Lávelas otra vez después de manipular carne cruda, pescados, o vegetales.
  • Mate las bacterias patógenas de su esponja metiéndola en el horno de microondas durante un minuto, a la máxima potencia, o sumérjala en una solución desinfectante después de cada uso.
  • Lave y meta en el microondas los secadores regularmente.
  • Aunque las tablas de picar hechas de madera son más susceptibles de albergar microorganismos que aquellas hechas de plástico, no son del todo malas. Dean Cliver, profesor de seguridad alimentaria en la Universidad de California, declaró al NYT que la celulosa de la madera absorbe a las bacterias, pero no las libera. “Nunca hemos sido capaces de obtener microorganismos absorbidos por la madera en los cuchillos de corte para contaminar alimentos” mencionó.
  • Las tablas de picar hechas de plástico no son 100% seguras. Los microorganismos penetran por las pequeñas hendiduras hechas por los cuchillos en el plástico. Mientras el 90% de las bacterias mueren en la lavaloza durante el periodo de secado, el restante 10% no perece y puede sobrevivir por semanas.
  • Asegúrese que el agua de su lavaloza supere los 60 ºC para eliminar las bacterias. Si el agua no alcanza dicha temperatura, las bacterias contenidas en las tablas de plástico serán esparcidas a otros utensilios dentro de la lavaloza.
  • Las cocinas que parecen las más limpias son a menudo las más sucias. Las personas que sacuden con un trapo continuamente el mobiliario esparcen microorganismos en el proceso. En un estudio de la Universidad de Arizona, las cocinas “más limpias” eran aquellas en las que los solteros simplemente colocaban los platos sucios en el fregadero. Así que imagínese.