La bacteria Staphylococcus aureus, también conocida como estafilococo, es un organismo común entre los humanos. Aproximadamente del 25 al 30 % de la gente es portadora, ya sea en su piel o en su tracto respiratorio.

El MRSA, o Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (por sus siglas en inglés), es una cepa especial de estafilococo. Fue descubierta en los hospitales como una de las primeras bacterias resistentes a casi todo tipo de antibióticos. Casi un 1% de los portadores poseen esta cepa.

El estafilococo es una bacteria normalmente inocua a menos que penetre al cuerpo vía heridas o cortadas. En la gente sana, las infecciones de la piel por estafilococo dorado con frecuencia sanan sin ningún tipo de intervención médica. Sin embargo, en aquellas con un sistema inmune deprimido, o infectadas con la cepa MRSA, las infecciones pueden ser mucho más severas, e incluso fatales.

El MRSA es usualmente transmitido por contacto piel a piel o por objetos compartidos por aquellos que son portadores. Las personas que entran en contacto con superficies contaminadas también pueden infectarse.

Los 5 factores que propician la infección por MRSA son:

1) Sobrepoblación o hacinamiento.

2) Contacto frecuente piel-piel.

3) Heridas o cortadas.

4) Objetos o superficies contaminadas.

5) Higiene deficiente.

Entre los lugares en que se pueden conjuntar estos 5 factores se encuentran: Escuelas, dormitorios, barracas militares, cárceles, hospitales, casas habitación, etc.

Las infecciones por estafilococo normalmente ocurren por infecciones de la piel. Al principio parecen ronchas o sarpullido, y pueden ser muy dolorosas conforme la infección progresa. Se convierten en pústulas profundas rojizas, con exudado seroso o purulento.

Mientras que MRSA es considerada una cepa sumamente resistente a los antibióticos, existen algunos que pueden combatirla. La vancomicina generalmente da buenos resultados.

 

La higiene es la mejor forma de evitar la transmisión del MRSA.

Tanto los trabajadores de la salud, como aquellos que se dedican a la preparación de alimentos deben desinfectar frecuentemente las superficies en las que trabajan con los sanitizantes idóneos, de acuerdo a sus actividades.

Asimismo deben, al igual que los pacientes, lavar sus manos durante al menos 20 segundos, varias veces al día, y preferentemente utilizar un desinfectante para manos. Otras medidas incluyen no compartir efectos personales como rasuradoras, toallas, sábanas, ropa o artículos deportivos. Tomar una ducha inmediatamente después de hacer ejercicio, y lavar los atuendos específicos para ejercitarse también son medidas útiles. El uso de desinfectantes (CLEAN-BACTER) aplicados en tales artefactos deportivos suele ser muy recomendable.

En cuanto a las heridas, manténgalas limpias, desinfectadas y cubiertas con vendajes secos, estériles. Es frecuente que el pus contenga MRSA. Mantener las heridas cubiertas evita la diseminación de la bacteria.

Algunas áreas y superficies están más contaminadas que otras, como baños y bebederos públicos, los manubrios de los carritos del súper, controles remotos, teclados y ratones de computadora, perillas de puertas y auriculares de teléfonos públicos. Utilice CLEAN-BACTER para desinfectarlas o desinfecte sus manos después de manipularlas. CLEAN-BACTER es altamente efectivo para eliminar el MRSA.